miércoles, 26 de mayo de 2010

Los Ojos de Dios. Capitulo IV ·"Primer Día del Resto de Tu Vida"

Damian tuvo que ser sacado del tren por cuatro hombres, el estado en que se encontraba era de histeria absoluta, Fue llevado al Hospital Eva Perón en Merlo , cuando llego estaba volando en fiebre y deliraba. Fue internado en urgencias y allí se quedaría hasta que bajara su fiebre y se encontrara alguna explicación por su estado de locura repentina.
Rosa, la mamá de Damian, llego a la media hora de que su hijo fuera internado. Se encontró con la Dra. Veira, alta, fornida, de unos cincuenta y pico de años, la cual habia atendiendo a su hijo.
- Señora de Aguirre – empezó la Doctora – Mire, su hijo entro al Hospital porque tuvo un ataque en el tren esta mañana, cuando se lo intento ayudar le pego a varias personas que estaban ayudándolo. Ahora esta en cama y vuela en fiebre
- Pero… ¿saben por empezó hacer eso?- pregunto muy preocupada la madre
- No sabemos todavía , los análisis de sangre y orina dieron limpio a drogas …
- ¡MI HIJO NO SE DROGA! – comenzó a gritar Rosa.
- A su hijo no lo conocí hasta que llego a este Hospital así que no me grite señora – dijo la Dra. Veira sin inmutarse demasiado- Ahora si quiero verlo , sígame
Las dos mujeres, una alta y grande la otra pequeña y bajita se dirigieron a la habitación de Damian. El muchacho estaba volando de fiebre y no paraba de, al parecer, decir incoherencias.
- Marcos… Tiene problemas… El Toro…. Los Domadores…. Dodge – repetía una y otra vez Damian
- ¿Qué tiene Doctora? – pregunto Rosa
- Ahora esta delirando por la fiebre, cuando le baje averiguaremos que pasa.
Sin que las mujeres se dieran cuenta un gran cambio estaba sucediendo en el interior de Damian, su organismo se estaba haciendo mas fuerte, sus músculos se estaban haciendo mas denso y fuertes, y sus ojos estaban cambiando para siempre, se estaba convirtiendo en el poseedor de algo inmenso de algo sumamente poderoso.
Dos semanas después Damian volvía en si, pero se negaba a abrir los ojos y hablar con alguien. En las afueras del Hospital Eva Perón en Merlo, se encontraba el Jefe Gregorio y Jones.
- ¿Estas seguro que aquí esta?- pregunto el jefe
- Claro – respondió inmediatamente Jones.
- Pusiste sal en los marcos de la puerta y las ventanas
- Si. Una cinta de sal puesta debajo de la puerta , mimetizada como un cable , lo mismo en las ventanas
- Muy bien – respondió el Jefe- ¿El sello?
- En el techo y en el subsuelo, cualquier demonio que quiera acercarse desde cualquier piso quedara atrapado.
- Excelente trabajo Jones, como siempre.
- Gracias Jefe- respondió Jones sin siquiera inmutarse por el cumplido- ¿Va a pasar a verlo?
- Claro- respondió el Jefe.
Entro por la puerta de urgencias al hospital y avanzo con paso decidido hacia la habitación de Damian, allí se encontró con Celeste, la novia, que estaba leyendo al lado de la cama. Antes que la joven levantara la mirada, cayo inconciente gracias al conjuro del Jefe Gregorio. Damian hoyo desplomarse a su novia.
- ¿Celes? ¿Qué paso?- pregunto
- Esta dormida – respondió el Jefe con su suave voz
- ¿Qué paso?
- La deje dormida.
- ¿Cómo que paso?
- Abre los ojos y compruébalo
Muy a pesar suyo Damian abrió los ojos y comprobó que su novia estuviera bien, al abrirlos ocurrió algo increíble. Podía ver un aura alrededor de Celeste, es mas podía sentir su corazón latir y había una luz en su interior, blanca, calida y reconfortante.
- ¿Cómo es que puedo verla…. Así?- pregunto Damian
- Hijo… Si vienes conmigo te lo explicare todo
Damian lo miro bien, su aura era blanca, con toques de violeta y negra en algunos lados, y la luz en su interior era blanca y negra, calida y fría , pero siempre ganaba la luz blanca. Un alo gris recorría su cabeza como si la sabiduría estuviera en ese ser, ademas la curiosidad estaba carcomiendo a Damian por dentro, los últimos días se sentía espectacular mas fuerte, casi podía leer los pensamientos de la gente. Sentía que podía confiar en ese extraño sujeto.
- ¿Mi mama y ella?- pregunto Damian
- No te vamos a llevar a la cárcel, volverás, pero cambiado- dijo el Jefe Gregorio - ¿Vienes?
- Si – respondió Damian
- Hijo… Bienvenido al Primer Día del Resto de Tu Vida

2 comentarios:

  1. Buenisimo Trancos, de verdad me encanto. la idea de los ojos de dios, me mata.
    al estilo custer, me parece genial!

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  2. gracias Beluga!! Aunque trato de diferenciarlo jeje.

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